El concepto de obsolescencia programada existe desde los felices años 20, época del auge del fordismo, un movimiento que se centró en aumentar la productividad y reducir los costes de producción. Fue en 1954 cuando se utilizó por primera vez este término. Brook Stevens, diseñador industrial, utilizó el concepto para una conferencia sobre publicidad y hace referencia, según sus palabras, a «instalar en el comprador el deseo de poseer algo un poco más nuevo, un poco mejor, un poco antes de lo necesario».
En mi opinión, la obsolescencia programada es una práctica comercial que cada vez más habitual en las empresas y tiene su razón de porque es utilizada para mantener un nivel de ventas constante por dichas empresas y aumenta la economía del país.
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